martes, 12 de diciembre de 2017

Tareas de cada día

Un día más, paseo por Lengnau y parece ser que en cada esquina aparece una casa nueva. En cada camino veo algo diferente, algo bonito y, como no, me paro a sacarle una foto. Los vecinos al principio me miraban sonriéndome con cara de qué niña más mona que es nueva aquí y saca foto a todo, ahora, después de más de tres meses me miran con cara de qué niña más pesada que no para de echarle foto a algo que ha visto ya mil veces.
Sí amigos, esa soy yo, la aupair rarita y con cámara siempre en mano de Lengnau. 
(Lo de que piensan que soy rarita es coña. Al menos eso creo).

Vistas desde la ventana del salón


El frío va cada vez a más y dentro de poco el chaquetón no me va a abrochar de tanta ropa que llevo puesta. Va siendo rutina el airecito de unos -5 grados a las 7 de la mañana camino al colegio. Nada, una mijilla de rasquilla, como se dice en mi pueblo.
Luego entras en casa y el termostato está a 24 grados. Ahí es donde tu temperatura corporal explota.

En casa nunca son suficientes anécdotas las que contar. El otro día sacamos todos los juguetes del sótano (gimnasio en casa, cajas y cajas) y los pusimos en el salón para que jugara Jaro, el pequeño. Nuestra cara fue de póker cuando su mayor entretenimiento fue jugar con una caja de cartón. Temblad Action-man, temblad legos, que las cajas de cartón de vino de La Rioja están que lo petan estas navidades.

Ese mismo día (después de que mi compañera Charis limpiara todo el salón, no podría ser de otra forma), Gioia se dio cuenta de que es incapaz de resistirse a un jardín lleno de nieve y barro. Doy fe de que no fue nada bonito cuando nos echó las patas encima, pero es que Gioia es así, cariñosa y oportuna. Siempre oportuna.Foto de abajo; Gioia preguntándonos que a qué venían esas caras de espanto. Ella aún no había pasado por delante del espejo.

Incluso teniendo a tres pequeños terremotos al cuidado, hablo más del perro que de ellos. Pero es que Gioia es la cuarta hija de la familia y, aunque parezca mentira, está luchando junto a Jaro por el TOP 1 de quién da más tarea, (tarea que acepto encantada, te quiero Nicole) 😉

Tiene diferentes obsesiones en la vida. La primera, que ni que decir tiene, es la comida. La segunda, la abuela paterna de los niños (ni preguntéis)
Si estás cocinando ella estará en su rinconcito de la cocina, porque nunca se sabe cuando un cachito de comida caerá (y porque a ella le vale hasta lo verde del tomate). Si hay un juego de mesa o juego de construcción en mitad del salón, ella lo derribará, pero no en cualquier momento, lo hará cuando esté acabado o a punto de acabar. Su lema es que la faena, cuanto más grande, mejor.
Como es otro bebé, todo juguete que esté a su alcance lo coge. Siempre que alguien no la ve (o al menos eso piensa ella) se lo lleva hasta su camita sigilosamente sin que nos demos cuenta (o al menos eso piensa ella también). Sus preferidos son los legos, aunque le vale un poquito de todo.
Tiene además obsesión con los gatos, aunque todos sabemos que su ojito derecho es Raia. 

Por último, y puede que lo más importante, Gioia tiene muy claro en la vida que ella tiene que ser el centro de atención, de miradas y de mimitos. Te ladrará, lamerá o echará las patas encima cuando tus actos de amor estén orientados a otra persona, animal o cosa. Le da igual si es inerte o no, los mimitos pa' ella y san se acabó. Y es que a esta carita, dime tú quién se resiste.

Gioia en su intento de captar miradas
El otro día en el jardín hicimos una búsqueda del tesoro. Los niños, siendo tan pequeños y de diferentes edades, tienen una gran capacidad para jugar juntos la mar de bien, incluyendo al pequeño Jaro, aunque a veces la lía un poco y acaba corriendo y siendo perseguido por sus dos hermanos mayores mientras grita NELELA AYUDAMEEEEEEE. (Nelela soy yo; nombre adjudicado a la españolita de las mil capas de ropa).
Ese día, mientras ellos jugaban, Gioia tuvo que quedarse en casa porque no nos íbamos a arriesgar a que se volviera loca de nuevo entre nieve y barro. Anyways, ella no se pierde nuestros movimientos por nada del mundo.

Nelio, Jaro y Lion en busca del tesoro

Foto de abajo; Gioia vigilándonos, a veces tiene complejo de gato e intenta salir por su puerta


Foto de abajo; Gioia de nuevo en un intento de seducción para que le abriera la puerta grande, pero nada, ni con esas me cameló

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