domingo, 5 de noviembre de 2017

Pasos en Zúrich

Nada más bajarte del tren en la estación de Zúrich ya sientes ese ambiente de gran ciudad que te envuelve y no te suelta durante todo el viaje. Nosotras ya lo vivimos caminando entre tanta gente mientras buscábamos la salida, y es que la estación cuenta con unas 45 vías (prepárate para encontrar la tuya e ir hasta ella), por no hablar de que si pierdes a tu amiga, ya si eso os reencontráis en España.

Vistas del río Limago, la torre de la izquierda: Fraumünster


Salimos de la estación y ya nos quedamos fascinadas con la gran fachada que tiene; una arquitectura que se encuentra encabezando una de las calle más famosas de la ciudad, Bahnhofstrasse, donde podemos ver todo tipo de tiendas, eso sí, con precios por las nubes.

Fuimos directas a su parte más histórica, donde tomamos nuestro almuerzo cerca de la Zentralbibliothek y recorrimos sus pequeñas y grandes calles, sus plazas y todas sus tiendas de postales (muy abundantes en el caso antiguo). Ahí nos dimos cuenta que Zúrich no es sólo bonita por fuera, lo es también por dentro, en el interior de cada uno de sus establecimientos, su organización y cada uno de sus detalles.

Restaurante en el casco histórico de Zúrich
Plaza en el casco antiguo de Zúrich
Una vez que llegamos a la parte donde se encuentran sus monumentos más característicos y su Puente Mülesteg, no pudimos dejar de captar panorámicas de todo su paisaje. Justo en ese momento salieron unos pequeños rayos de Sol entre tanta nube, dejándonos unas vistas increíbles que apreciamos embobadas. 

Ante nosotras teníamos el río Limago y a ambos lados de él se alzan todos los enormes edificios de la ciudad. Arriba en la primera foto veíamos la iglesia de Fraümunster, conocida por sus maravillosas vidrieras; abajo en la foto vemos la Iglesia de San Pedro (Peterskirche) destacando entre los edificios a orillas del río.

Torre de la Iglesia Peterskirche


Nos encontramos de frente con Grossmünster (catedral de estilo románico y una de las más importantes de Zúrich) mientras íbamos cruzando el puente hacia la otra parte de la ciudad. En ese punto, si miras hacia un lado verás la inmensidad del río y de cómo se va abriendo dando paso a cientos de barcos; y si miras hacia el otro lado verás los pequeños túneles de agua que van abriéndose camino y entrando a la ciudad.

Entre callejeo y callejeo tuvimos la inmensa suerte de dar con un bar de tapas (sí, T A P A S) en pleno corazón de Zúrich (sí, en Z U R I C H). Fue leer los letreros y casi se me saltan las lágrimas de la emoción, y es que la comida aquí en Suiza es genial (queso, chocolate...) pero nada en el mundo gastronómico se iguala a una mesa rodeada de amigos, cervezas y tapas.

Al fondo, catedral Grossmünster
Bar de tapas en el centro de Zúrich

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