miércoles, 29 de noviembre de 2017

El día a día en Suiza

Cada atardecer que se presencia aquí es todo un lujo. Nunca sabes por qué color se decidirá el cielo. Las fotos de abajo reflejan dos de ellos; uno se decidió por el rosa, otro por el naranja. Y nunca sabemos decidir cuál nos gusta más.


Cada mañana de fin de semana el salón se vuelve un caos de tantos juguetes. Para los niños son dos días de continuos juegos en los que no existen aupairs corriendo detrás de ellos con una cuchara de comida en la mano, con un par de botas o con 10 chaquetas para que se las pongan.
Eso sí, la seguridad siempre es primordial en esta casa, y como se ve abajo en la foto, más vale prevenir que curar. Porque nunca se sabe cuando una pieza del jenga puede caerte en la cabeza.


Los días son fáciles, nublados, un poco rutinarios pero siempre con sonrisas. El otro día fui invitada a una fiesta en el cole de Nelio, mi acompañante fue el pequeño Jaro, quien estaba totalmente motivado por ir al cole de una vez (todas las mañanas nos dice que él también quiere ir, a ver si dice lo mismo cuando le toque ir de verdad). Nelio me dijo de camino al cole que estaba muy feliz porque yo fuera a la fiesta, y tras un beso me susurró que yo era una de sus mejores amigas (casi me tuve que esconder detrás de un árbol para llorar a lágrima viva de la emoción).

Gioia también quería ir, (era la fiesta de la manzana y todo lo que suene a comida a ella le vale) pero cuando le dijimos que en el cole no pueden entrar animales su reacción fue desconsolada. Se quedó así, con esta cara, toda la tarde:

Gioia aturdida por nuestra noticia

Por otro lado, nuestras mascotas están aprendiendo a convivir en un ambiente relajado y amoroso. Comparten cama, agua, comida (siempre que no sea la de Gioia) e incluso alguna que otra caricia. Gioia ha decidido ser toda una buena hermana mayor y ha tenido la amabilidad de ceder un 2% del espacio de su cama a Raia.

Tregua: Gioia 98% Raia 2%

Aunque esto del amor y compartir cosas no está hecho para Nala. Ella nos dice que se abstiene y que es demasiado diva como para poner una de sus patitas en la peluda cama de Gioia. Su glamour es mucho más y prefiere ver cada uno de nuestros movimientos vigilándonos desde la parte de arriba de la casa.

Nala calculando nuestros movimientos
Pongo un poco de zoom por si no la diferenciáis:

Lengnau, noviembre 2017

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