miércoles, 1 de noviembre de 2017

Aprendiendo a vivir en Suiza

Los días aquí son ya fáciles y rutinarios (lo que quiere decir que ya me he hecho a la vida suiza). Sé exactamente qué ponerme por las mañanas (voy conociendo el clima y ya no dudo entre si moriré de calor o de hipotermia). Sé que si te pones mil capas de ropa para llevar al colegio a los niños irás bien en el camino para abajo, pero pasarás calor en el camino para arriba; sí, calor, en Suiza, y en octubre.
También sé que si haces reír a los niños te irás ganando su amor poco a poco. 

Bosque de detrás de nuestra casa
Con Lion sólo es cuestión de ver sus shows y reírte con él; de hacerle un dibujo por sorpresa y dárselo al volver del cole o de cogerlo y abrazarlo con todas tus fuerzas (siempre se resiste).
Con Jaro es simplemente echarte a correr tras él por todo el salón, no podrá parar de reír, y tú al verle tampoco. Con Nelio es tan sencillo como fabricar juntos una media de 5 espadas de cartón por día; además de dejarle ser tu capitán, faltaría más.

Caminatas en familia
Estos días han sido donde más cariño he sentido por su parte. Nelio me deseó buenas noches con un enorme abrazo y me dijo que me quería; Lion vino corriendo y se sentó sobre mí abrazándome mientras jugaba en el jardín, y Jaro ya ha empezado a llamarme por mi nombre (Nelela) que es lo más parecido a Nerea que ha salido de su boca. (Antes sólo era Isabel II, nombre de la antigua au pair). Además me da besos deliberadamente, sin presión y sin nada a cambio (lograzo). 
Y ante todo esto, a mí no me queda más que sentir el millón de mariposillas en mi interior.

La familia es como el primer día, todo amor, bromas y sonrisas. Nicole me dice que me he traído el Sol de España conmigo porque aquí es un octubre histórico en el que sigue habiendo Sol. Dice que ya me volverá a llamar para el otoño que viene.

Buscando troncos para nuestra casa del árbol (nunca llegó a existir)
He aprendido también que si los gatos se acercan con cara de dame amor, es comida lo que quieren. El amor te lo puedes ahorrar, casi que no se dejan tocar. También que si Gioia pasa demasiado tiempo junto a la puerta principal es porque quiere salir al jardín, que si agacha su hocico para mirarte por debajo de la cortina es porque quiere entrar, y que si da un ladrido es que lleva demasiado tiempo esperando a que abras la puerta; y ya estás tardando. Además, ya sé que si no le das los buenos días no te dejará tranquila hasta que lo hagas. Es muy paciente, don't worry.

Sé que si los niños están viendo netflix mejor ni hablarles, no obtendré respuesta, y que si cocino sopa bailarán con cubiertos en mano impacientes por comer porque les encanta.
Entre otras muchas cosas también he aprendido a no perderme ni un amanecer, y que después de cada lluvia debes fijarte bien en el cielo para ver uno, dos o tres de los arcoíris más bonitos que jamás hayas visto.

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