domingo, 29 de octubre de 2017

Trümmelbachfälle

Tras pagar 11 francos entramos a un ascensor enorme (que parecía de auténtica película de terror) y llegamos al interior de las cuevas, a la planta 7. Desde allí subiríamos hasta la 11 e iríamos bajando caminando y viendo todas las cataratas pertenecientes a cada una de sus plantas.

Charis contemplando el paisaje desde los balcones de Trümmelbachfälle

El tiempo que estuvimos dentro de las cuevas se puede describir en guau, mira eso, qué pasada, increíble. Todo dicho en inglés y unido a la apreciación de 72 cascadas.
Es una de esas veces en las que, si no lo ves en persona, casi no puedes ni acercarte a la realidad de lo impresionante que es.

Escaleras del interior de las cuevas


El agua de las cataratas era tan limpia y llevaba una potencia suficiente para acostar a un elefante, las escaleras para ir de una planta a otra eran tan siniestras que les veíamos hasta su propio encanto (también esperábamos a que saliera el típico asesino en serie, desde luego, el lugar era el indicado). Las vistas a las montañas de fuera te incitaban a no cerrar los ojos ni para parpadear con tal de no perderte ni un sólo instante de esos paisajes.
Al final de esta entrada podemos ver un pequeño vídeo (que no es que se acerque mucho a la realidad, pero mejor que una simple foto será) 👍

Bajando de Trümmelbachfälle

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