domingo, 15 de octubre de 2017

La última en Neuchâtel

Tras estos días tan aburridos y largos, Patricia, amiga y au pair española (😙😙😙) me invitó a ir con ella a Neuchâtel (sí, por tercera vez ya, me prometo que no voy más). 
Pasamos un día genial (mucho español, por lo que la parte traductora de mi cerebro descansó) paseando por la ciudad y merendando en La Crêperie, sitio que ya visitamos en nuestra primera visita pero al que teníamos que volver obligatoriamente para poder saborear una vez más los mejores crêpes de toda Suiza. Tampoco nos faltó un buen chocolate caliente, y es que ya es un hecho que el fresquete está llegando.


Foto de arriba: Nuestras bebidas, el crêpe vino poco después, pero tenía tan buena pinta que ni nos paramos a posturear con fotos. 

También hay que decir que ese día no fue precisamente mi día de suerte. El camino para allá más que difícil fue arriesgado; cogí el tren con un billete equivocado, y claro, cuando la supervisora lo vio yo sólo podía pensar en cómo puñetas me iba a explicar y en qué idioma (que eso ya es cosa aparte). 
A la vuelta perdí el tren que llegaba a mi pueblo porque tuvimos que volver a cruzar media Neuchâtel para recoger mi chaqueta olvidada. No sólo bajamos una cuesta tan empinada que hubo que ir a 0'5km/h, sino que la subimos anteriormente para nada. 


Foto de arriba: Vistas desde un mirador al que fuimos haciendo tiempo (por aquel entonces aún no echaba en falta mi chaqueta) y ya luego nos dimos cuenta que tiempo era lo que no teníamos. Las montañas al fondo y la grúa de en medio destrozando el paisaje.

Patricia intentando cogerse un buen plano, (la luz era pésima)
El tren que al fin pude coger vino con unos 30 minutos de retraso y mientras, no podía hacer otra cosa que esperar y congelarme de frío sentada en la estación. Mi madre me llamó, el tren llegó y yo me subí. Hablamos, hablamos y hablamos hasta que me di cuenta de que me había pasado la estación en la que tenía que hacer transbordo (premio). 

Así fue como acabé en Solothurn (preciosa ciudad por cierto, pero no para verla en ese preciso momento) y me metí en el primer tren dirección Lengnau, donde llegué como un par de horas más tarde de lo previsto (yuju 1). Por suerte al llegar a casa me esperaba mi pequeña Gioia, dispuesta a escucharme, darme amor y babearme (yuju 2).

(11 de octubre de 2017)

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