domingo, 17 de septiembre de 2017

Primera visita a Neuchâtel

Vistas desde el lago de Neuchàtel 
Una de nuestras primeras excursiones fue Neuchâtel. Con su maravilla de lago (enorme por cierto) daba la sensación de ver el mar, de sentir de nuevo la playa bajo tus pies, mirar a la nada, a la eternidad de tanta agua y tanta belleza a su alrededor. 
Al fin apareció una española más en esta aventura! Ese día se unió España, Italia, Inglaterra y Australia para compartir trocitos de cada una de nuestras híper diferentes vidas. 
Comimos el mejor crêpe que puede existir (nuestro dinero nos costó) y visitamos toda la parte antigua de la ciudad. 
Con un poco de miedo al principio, pues, ¿qué idioma íbamos a hablar? 
Al final todo se consigue, con las buenas personas todo es mucho más fácil, más alegre, más divertido. 
Un sinfín de fotos de nuestra mano por toda la ciudad, tantos trenes, las puertas cerradas de uno de ellos, nuestras amigas dentro. Futuros planes, futuras visitas. Un mensaje inesperado, todo tan real y perfecto. La noche llegaba y olía a felicidad, y más.

Camino al castillo de Neuchâtel
Casco antiguo de Neuchâtel
Vistas desde el castillo. Neuchâtel, 16/09/2017

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