sábado, 27 de mayo de 2017

Barcelona y su estilo gótico

Comenzó nuestra aventura y no podría ser en un lugar mejor que en esta pedazo de ciudad! 

Nos embarcaríamos en nuestro viaje de fin de carrera el día 29 de abril pero decidimos que eso no era suficiente para cerrar esos cuatro añazos de estudio y amistad, así que le sacamos un poco de punta al viaje y añadimos algunos días para conocer Barcelona.

Catedral de Barcelona
Podríamos decir que Barcelona es la ciudad del Sol; su buen tiempo, buen clima, turismo... bien, pues a nosotras nos llovió. Sí, investigamos sobre el único día donde podría llover en Barcelona y ese mismo elegimos, allá que fuimos; valientes. 
Barcelona tiene un estilo gótico que hace que no puedas parar de alzar la vista ante todos sus edificios, todos perfectamente colocados para dar un aire y una apariencia de perfección. Sus calles son enormes (ya se sabía) y por más y más que camines en ellas siempre encontrarás algo que te deje asombrada y que no puedas dejar de fotografiar (que se lo digan a mi amiga). 
Nuestro hotelito era de las cosas más simples y acogedoras que he visto en mi vida, pequeñito, suficiente para nosotras cuatro y es que, teniendo amigas para compartir esta experiencia, ¿Para qué queremos un hotelazo de 5 estrellas?

Barcelona, 26-29 / 04 / 2017
El Hotel Pelai (Pelayo de to la vida) está súper recomendado y se encuentra en pleno centro del corazón de Barcelona, a 6 minutos del Paseo de Grácia. Éste mismo paseo fue nuestra primera visita en la ciudad, bajo el paraguas y los empujones de quita que me mojo de mi amiga (fui yo la única que se olvidó del paraguas, loser). Allí vimos la Casa Milà y la Casa Batlló, ambas bajo la lluvia. No llevábamos ni medio día allí y ya comenzábamos a odiar a nuestra amiga y las mil fotos que quería hacer de TODO. (Pobrecitas e inocentes nosotras, no teníamos ni idea de lo que se nos venía encima los próximos 9 días). 

Vistas desde nuestra ventana en Hotel Pelayo
En toda nuestra primera tarde visitamos algunos de los lugares más característicos de la ciudad, comimos en algunos de sus bares (comida rápida y mucho ahorro de dinero), vimos sus monumentos (aún nos quedaba el mejor) e hicimos algunas compras tanto de souvenirs como de comida, porque otra cosa no, pero por las noches sabíamos organizarnos demasiado bien (esa mesa redondita del centro de la habitación nos salvó el viaje y sobre todo la cartera). Nuestras cenas improvisadas de compras en el Mercadona (señores de Barcelona, pensad en sacar los ticket de la compra en español porque vaya el lío para descifrar qué era qué y repartir el dinero).

Arco del Triunfo de Barcelona
Por el entonces de la foto de arriba ya nos dolía la cabeza y todo el cuerpo de tanta caminata y fotografía, aunque nos echamos una buena siesta al llegar y soltar las maletas (total, estaba lloviendo) Barcelona pudo con nosotras. Mi amiga y su móvil con ultra cámara y batería que al parecer nunca acababa también.

Calle de Barcelona, en su puro estilo 

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